[Opinión] Hacia una movilidad sostenible

Es urgente transformar nuestro enfoque si aspiramos a alcanzar la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050 y cumplir con los compromisos de desarrollo sostenible de nuestra región.

Por: Pia Zevallos – Gerente General de Libélula

¿Por qué cuando hablamos de electromovilidad en Latinoamérica muchos evocamos una imagen futurista, cuando en algunos países ya es una realidad? ¿Por qué cuando hablamos del transporte privado se piensa que lo priorizamos respecto del público? Si bien este es relevante en términos sociales, ambos son complementarios y tienen un impacto en temas ambientales y económicos. Es urgente transformar nuestro enfoque si aspiramos a alcanzar la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050 y cumplir con los compromisos de desarrollo sostenible de nuestra región.

Tomando el ejemplo del Perú, debería ser uno de los países más interesados en acelerar esta transición, y así reducir la incidencia de los problemas de contaminación ambiental asociados al transporte. A nivel de Sudamérica, el Perú encabeza la lista de países con la peor calidad del aire, lo que causa aproximadamente 176 muertes por cada millón de habitantes (The Lancet Countdow, 2023). Además, es altamente vulnerable al cambio climático, como la mayoría de Latinoamérica. La discusión y/o ponderación de beneficios vs. impacto económico no es una problemática que atañe solo al Perú, sino que también ha sido discutida por varios países de la región. ¿Por qué no tomar como ejemplo casos de éxito como los de Colombia?, ¿qué evita que se consideren incentivos tributarios y operativos para que todos los consumidores puedan acceder a vehículos electrificados? La falta de regulación dificulta el acceso a los incentivos de cooperación internacional que podrían acelerar la modernización de nuestras flotas.

Es importante considerar que, además de las ventajas medioambientales, la promoción de la electromovilidad beneficiaría al usuario final, principalmente en términos económicos. De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), se estima que un auto híbrido eléctrico puede ahorrar entre un 20% y un 40% en combustible frente a un auto convencional de gasolina o diésel. Por otro lado, los vehículos electrificados reducen tanto la contaminación ambiental como la sonora. Además, cuando se considera la eficiencia, el costo de la energía, el mantenimiento y precio de reventa resultan ser una mejor inversión en el largo plazo.

A nivel mundial, los vehículos electrificados representan el 18% de las ventas de vehículos privados, según BloombergNEF.  En Latinoamérica representan solamente 1%, aunque su venta aumentó 26% en 2022. Los países con mayor representación de vehículos electrificados son Uruguay con 4.2%, Costa Rica con 3.9% y Colombia con 1.7%. ¿Qué nos está frenando para aprovechar los beneficios que esta nueva tecnología nos presenta?

La electromovilidad es una realidad mundial, no hay marcha atrás. Las principales marcas automotrices vienen desarrollando estrategias agresivas para ofrecer cada vez más vehículos asequibles para más personas, en línea con sus propios objetivos de sostenibilidad. Los vehículos tradicionales de combustión interna ya son cosa del pasado. Es hora de adecuarnos al futuro y ofrecer los incentivos necesarios para poder beneficiarnos de las ventajas de la electromovilidad.

Columna publicada en El Peruano, editada para nexos+1.

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