{"id":341,"date":"2019-05-19T20:03:45","date_gmt":"2019-05-20T01:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/nexosmasuno.pe\/membresia\/?p=341"},"modified":"2023-11-06T11:20:33","modified_gmt":"2023-11-06T16:20:33","slug":"cambio-climatico-el-planeta-ajusta-cuentas-con-las-empresas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nexosmasuno.com\/en\/cambio-climatico-el-planeta-ajusta-cuentas-con-las-empresas\/","title":{"rendered":"Climate change: the planet settles accounts with companies"},"content":{"rendered":"<p>El calentamiento global, al que contribuyen muchas compa\u00f1\u00edas con pol\u00edticas contaminantes, empieza a pasar una factura millonaria a los resultados corporativos. Muchas compa\u00f1\u00edas optan por mutar y adaptarse<\/p>\n<p>Vivimos tiempos en los que es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el final del capitalismo. Una famosa vi\u00f1eta en la revista The New Yorker relata con inteligencia este callej\u00f3n oscuro. Sentado frente a una hoguera, en una especie de coro de medianoche, y detr\u00e1s de un paisaje apocal\u00edptico, un hombre trajeado le cuenta a tres chicos: \u201cS\u00ed, se destruy\u00f3 el planeta. Pero por un hermoso momento en el tiempo creamos mucho valor para los accionistas\u201d.<\/p>\n<p>Este es el capitalismo del siglo XXI. Un ideario econ\u00f3mico que mezcla optimismo e irresponsabilidad. Pero donde el dinero siempre encuentra un resquicio para su particular esperanza. Cuando el cambio clim\u00e1tico se ha convertido en la mayor amenaza a la existencia y la sociedad promueve una insurgencia verde, las empresas revelan su posici\u00f3n. Perciben enormes riesgos pero tambi\u00e9n ingentes oportunidades. El Acuerdo de Par\u00eds de 2015 es preciso. El incremento medio de la temperatura no puede superar los dos grados y si es posible deber\u00eda frenarse en 1,5\u00baC respecto a los niveles preindustriales. El precio resulta alto. \u201cLa Uni\u00f3n Europea cree que ser\u00e1n necesarios al menos 180.000 millones de euros anuales hasta 2030 para descarbonizar la energ\u00eda y mantener la temperatura en esos m\u00e1rgenes. M\u00e1s de uno debe estar frot\u00e1ndose las manos\u201d, sostiene Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). El capitalismo y sus compa\u00f1\u00edas quieren monetizar el clima extremo y sacar partido a nuestro dist\u00f3pico futuro. Aunque agiten la fragilidad. \u201cEl calentamiento global inevitablemente pondr\u00e1 a prueba la resiliencia de nuestros sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos\u201d, aventura Nicholas Stern, presidente del Centro para el Cambio Clim\u00e1tico, Econom\u00eda y Pol\u00edtica de la London School of Economics (LSE).<\/p>\n<p>Este viaje que el hombre y sus empresas emprenden hacia lo desconocido fue cartografiado por la organizaci\u00f3n CDP (anteriormente Carbon Disclosure Project). La firma de an\u00e1lisis medioambiental pregunt\u00f3 a 7.000 grandes compa\u00f1\u00edas del mundo cu\u00e1les son los \u201criesgos y oportunidades\u201d del calentamiento de la Tierra. La agencia Bloomberg adelant\u00f3 en enero algunas de esas respuestas. Una visita guiada a la condici\u00f3n empresarial y humana. Las farmac\u00e9uticas, por ejemplo, tienen su singular receta. Eli Lilly asocia el desastre clim\u00e1tico a un mayor riesgo de diabetes por \u201cuna menor actividad f\u00edsica, una disrupci\u00f3n en los suministros tradicionales de alimentos y el aumento de la inseguridad alimentaria\u201d. Un drama con recompensa. Podr\u00eda incrementar la demanda de sus productos que tratan esa enfermedad. Otro gigante del sector, la alemana Merck, imagina una \u201cexpansi\u00f3n del mercado para los art\u00edculos relacionados con enfermedades tropicales, incluidas aquellas que se transmiten por el agua\u201d. Y Apple revela la exc\u00e9ntrica manera en la que piensan las tecnol\u00f3gicas. La compa\u00f1\u00eda de Cupertino cree que \u201ca medida que la gente empiece a experimentar con mayor frecuencia sucesos clim\u00e1ticos severos\u201d estar\u00e1n m\u00e1s unidos a sus m\u00f3viles. Porque ayudan a mantener el contacto con sus seres queridos y adem\u00e1s el iPhone puede \u201cusarse como linterna\u201d. Trasciende algo de irreal en todas esas respuestas, pero refleja el ilegible planeta que podr\u00eda aguardarnos.<\/p>\n<p>Cambio clim\u00e1tico: el planeta ajusta cuentas con las empresas<br \/>\nAl otro lado, las compa\u00f1\u00edas espa\u00f1olas proponen una interpretaci\u00f3n m\u00e1s ortodoxa del mundo. \u201cEl 94% [enviaron informaci\u00f3n 49 firmas] cree que existen oportunidades cambiando el modelo de negocio\u201d, relata un portavoz del CDP. Sobre todo (85%) a partir de nuevos servicios y productos bajos en carbono. Inditex entiende los beneficios de utilizar fibras que consumen poca agua, NH habla del crecimiento de los edificios verdes, BBVA de las opciones que deparan los 700.000 millones de d\u00f3lares anuales necesarios hasta 2030 para crear infraestructuras sostenibles e Iberdrola viaja con el viento de las energ\u00edas renovables.<\/p>\n<p>Sin embargo la preocupaci\u00f3n es igual de intensa que una llamarada. El negacionismo clim\u00e1tico de Trump no convence a muchas de sus grandes empresas. Walt Disney teme que en los parques haga demasiado calor para sus visitantes, AT&amp;T tiene miedo de que los incendios forestales y los huracanes inutilicen las antenas de telefon\u00eda y Coca Cola se cuestiona si seguir\u00e1 habiendo suficiente agua para embotellar su refresco estrella. Dudas que arraigan en la tierra. \u201cLos mayores desaf\u00edos de la adaptaci\u00f3n al clima extremo son la producci\u00f3n agr\u00edcola y el acceso al agua potable\u201d, detalla Lucas White, gestor del GMO Climate Change Fund. Entramos en espacios de la incertidumbre. \u201cLas empresas que embotellan aguas utilizando PET est\u00e1n bastante preocupadas. Por el uso del pl\u00e1stico y por la huella de carbono que generan. De ah\u00ed que trabajen en formatos m\u00e1s ligeros\u201d, analiza Javier Vello, socio responsable de retail de la consultora EY. Coca Cola y Heineken, por ejemplo, persiguen esa estrategia.<\/p>\n<p>Pero si existe un lugar donde la tierra y el agua crean un barro \u00fanico es en la vi\u00f1a. Mariano Garc\u00eda, uno de los grandes en\u00f3logos de Espa\u00f1a, la conoce bien. Naci\u00f3 en Vega Sicilia. Fue responsable de su mito durante 30 a\u00f1os, y desde los a\u00f1os 70 suena a Mauro, San Rom\u00e1n, Terreus.<\/p>\n<p>Mayo baja c\u00e1lido en Quintanilla de On\u00e9simo (Valladolid). Las hileras de vi\u00f1as se disponen con orden marcial. Mariano pasa la mano por una de ellas. Parece que la hablara. La conoce desde hace 27 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfNota el cambio clim\u00e1tico?\u2014, pregunta el periodista\u2014.<\/p>\n<p>\u2014 Estamos plantando en terrenos m\u00e1s altos\u2014, revela\u2014. Si antes lo normal era a 700 metros ahora nos movemos entre 800 y 850. Tierras m\u00e1s pobres donde se da mayor contrataste t\u00e9rmico entre el d\u00eda y la noche.<\/p>\n<p>Las vides han encontrado un refugio en la altitud. Pero otras agriculturas est\u00e1n m\u00e1s expuestas. Ebro Foods admite el peligro de la \u201cdestrucci\u00f3n de cosechas\u201d y Henk Hobbelink, coordinador de la oeneg\u00e9 Grain, vaticina que cada vez \u201chabr\u00e1 mayores problemas para acceder al agua de riego\u201d. Esto tendr\u00e1 implicaciones financieras sorprendentes. Christopher J. Goolgasian, director de investigaci\u00f3n clim\u00e1tica de la gestora Wellington, prev\u00e9 que los \u201cactivos m\u00f3viles\u201d ser\u00e1n m\u00e1s valiosos que los \u201cfijos\u201d. \u201cPor ejemplo, los equipos agr\u00edcolas sobre las granjas y los cruceros frente a los parques tem\u00e1ticos\u201d. De regreso a esa tierra, base de la alimentaci\u00f3n humana, la industria propone soluciones entre inquietantes y necesarias. Algunas las trae el trabajo Winds of Change firmado por Barclays. El banco propone incluir aditivos en la alimentaci\u00f3n de las vacas para que expulsen menos metano, pasar de consumir prote\u00edna bovina a prote\u00edna de pollo (reducir\u00eda un 88% las emisiones de CO2), volver al pastoreo en los bosques y recurrir a la ingenier\u00eda gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>Cambio clim\u00e1tico: el planeta ajusta cuentas con las empresas<br \/>\nSin embargo es imposible adivinar el ADN del mundo al que vamos. Las Naciones Unidas nos han dado un plazo de 12 a\u00f1os antes de que el desastre resulte imprevisible. Pero las finanzas no tienen tanto tiempo. Los mercados viven en el presente y saben \u2014porque se juegan dinero\u2014 que el horizonte puede ser una tragedia. \u201cConseguir una reducci\u00f3n a mediados de siglo de entre el 70% y el 90% en las emisiones de gases de efecto invernadero conlleva una transformaci\u00f3n completa de la estructura del sector energ\u00e9tico, automovil\u00edstico, agr\u00edcola y qu\u00edmico, entre otros muchos\u201d, desgrana Simon Webber, gestor del fondo ISF Global Climate Change de Schroders. El coste ser\u00e1 inmenso. Tambi\u00e9n las oportunidades. La gestora estima que har\u00e1n falta dos billones de d\u00f3lares anuales durante la pr\u00f3xima d\u00e9cada para mitigar el impacto y adaptar el sistema econ\u00f3mico. \u201cEs el equivalente a toda la econom\u00eda de Estados Unidos\u201d, resume Carla Bergareche, directora general de Schroders en Espa\u00f1a y Portugal.<\/p>\n<p>Hay demasiado en juego y las finanzas reaccionan al ver peligrar su patrimonio. En 2100, el valor en riesgo derivado del cambio clim\u00e1tico sobre el total de los activos gestionados en el mundo ser\u00e1 de unos 4,2 billones de d\u00f3lares (3,7 billones de euros). \u201cPor eso, los inversores est\u00e1n m\u00e1s concienciados que las empresas, las administraciones p\u00fablicas o los consumidores frente al calentamiento global\u201d, refrenda Ricardo Pedraz, experto de AFI. Las emisiones de bonos verdes superan ya los 160.000 millones de d\u00f3lares y el nuevo mantra en los mercados son las inversiones bajo criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG).<\/p>\n<p>Aunque si existe un territorio donde el negocio se mira en las oscuras ojeras de la noche es en los seguros. El cambio clim\u00e1tico podr\u00eda provocar que las clases medias no puedan pagar sus primas. Solo los incendios de California le han costado a las mayores reaseguradoras del mundo 24.000 millones de d\u00f3lares (21.400 millones de euros). Ernst Rauch, jefe de Climatolog\u00eda de Munich Re, adelanta que los precios subir\u00e1n. Esto podr\u00eda ser una amenaza al orden social. Nicolas Jeanmart, responsable de seguros personales y macroeconom\u00eda de Insurance Europe, que representa a 34 asociaciones de aseguradoras europeas, reconoc\u00eda en The Guardian la amenaza. \u201cNo comentar\u00e9 nada sobre ese tema\u201d \u2014enmienda a El PA\u00cdS\u2014, \u201cpero el sector est\u00e1 preocupado. La continua subida de las temperaturas en el planeta puede hacer cada vez m\u00e1s dif\u00edcil ofrecer la protecci\u00f3n financiera asequible que las personas merecen y la sociedad moderna necesita para funcionar correctamente\u201d.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, las p\u00e9rdidas se han convertido en la verdadera temperatura del desaf\u00edo. En los \u00faltimos tres a\u00f1os, calcula Morgan Stanley, los desastres clim\u00e1ticos asociados con el calentamiento global han costado al mundo 650.000 millones de d\u00f3lares (580.000 millones de euros). Y el futuro funde a negro. En 2040, el precio podr\u00eda ser de 54 billones (48,1 billones de euros). Habr\u00e1 que aceptar derrotas. La atm\u00f3sfera acumula tal cantidad de gases que algunos de sus efectos son ya imposibles de revertir. Sin embargo, a\u00fan estamos a tiempo de evitar lo peor. \u201cDesde un punto de vista econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico, es todav\u00eda f\u00e1cil permanecer por debajo de dos grados cent\u00edgrados\u201d, defiende James Hansen, una referencia mundial en ciencia clim\u00e1tica, en The New York Times. Solo hay que comenzar a eliminar las emisiones de di\u00f3xido de carbono. El tremendo problema es que no hemos empezado a hacer nada de eso. Al contrario. El a\u00f1o pasado \u2014seg\u00fan Bloomberg\u2014 se invirtieron 300.000 millones de d\u00f3lares (268.000 millones de euros) en energ\u00edas limpias. El 8% menos que en 2017. Un tercio de la ca\u00edda proviene de la decisi\u00f3n de China de reducir desde junio las ayudas a las solares.<\/p>\n<p>Cambio clim\u00e1tico: el planeta ajusta cuentas con las empresas<br \/> Si el Sol falla, la Tierra se volver\u00e1 oscura. Porque el mundo sigue quemando combustibles f\u00f3siles. Exxon Mobil, una de las mayores petroleras, tiene previsto bombear nada menos que un 25% m\u00e1s de gas y petr\u00f3leo en 2025 frente al que extrajo en 2017. \u201cSi el resto de la industria persigue incluso un crecimiento m\u00e1s modesto las consecuencias para el clima ser\u00edan desastrosas\u201d, alerta The Economist. Y a\u00f1ade: \u201cEl mercado no puede resolver por s\u00ed solo el clima extremo\u201d. Toda esta desafecci\u00f3n recuerda al arranque de Preg\u00fantale al polvo, de John Fante. \u201cEra una noche vital para m\u00ed o pagaba o me iba: es lo que dec\u00eda la nota que la casera hab\u00eda deslizado por debajo de la puerta. Un problema relevante, merecedor de una atenci\u00f3n enorme. Lo resolv\u00ed apagando la luz y ech\u00e1ndome a dormir\u201d. Cuenta m\u00e1s el sue\u00f1o que el ma\u00f1ana. El IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Clim\u00e1tico, por sus siglas en ingl\u00e9s) estima que para prevenir la elevaci\u00f3n de las temperaturas por encima de 1,5\u00ba, el empleo de gas y petr\u00f3leo debe caer un 20% en 2030 y el 55% durante 2050. Y hay que dejarlos enterrados en la tierra, donde pertenecen. Si fu\u00e9semos fieles a los compromisos deber\u00edan quedarse sin usar el 35% de las reservas conocidas de crudo, el 52% de las de gas y un 88% de las de carb\u00f3n. \u00bfLo consentir\u00e1n los mercados? Una pista. El grado de exposici\u00f3n de las entidades financieras europeas a empresas que basan su modelo de negocio en recursos f\u00f3siles supera el bill\u00f3n de euros. Una respuesta. \u201cDesde que se adopt\u00f3 el Acuerdo de Par\u00eds, los 33 mayores bancos del mundo han destinado 1,9 billones de d\u00f3lares [1,7 billones de euros] a combustibles f\u00f3siles\u201d, denuncia un portavoz de BankTrack, una red de oeneg\u00e9s que vigila el comportamiento financiero. El peor banco del desastre clim\u00e1tico \u2014critica la organizaci\u00f3n\u2014 es el estadounidense JPMorgan Chase. Entre 2016 y 2018 aport\u00f3 196.000 millones de d\u00f3lares (175.000 millones de euros) a estas energ\u00edas. Mientras, HSBC, impert\u00e9rrito, respalda plantas de carb\u00f3n en Vietnam, Bangladesh e Indonesia. A cerca de este hartazgo, The Guardian public\u00f3 en abril un art\u00edculo cuyo t\u00edtulo es un editorial: \u00bfC\u00f3mo parar el cambio clim\u00e1tico? Nacionalizando las petroleras. Y volvi\u00e9ndolas \u2014aunque sea a la fuerza del Estado\u2014 verdes.<\/p>\n<p>El cambio podr\u00eda estar en marcha. Nadie, hemos visto, cuida mejor del dinero que el propio dinero. Climate Action 100+, una alianza de varios de los mayores inversores del planeta, que maneja 32 billones de d\u00f3lares en activos, ha forzado a Shell, BP y Glencore (una de las principales mineras de carb\u00f3n del mundo) a asumir compromisos medioambientales alineados con Par\u00eds y, adem\u00e1s, exige a las compa\u00f1\u00edas que revelen c\u00f3mo afectar\u00e1 a su balance el calentamiento global. Algo hasta ahora voluntario. \u201cLas empresas deber\u00edan estar legalmente obligadas a publicar sus vulnerabilidades clim\u00e1ticas\u201d, reconoce Antoni Ballabriga, director de negocio responsable de BBVA. \u201cResulta fundamental para que los inversores y los bancos podamos gestionar de forma adecuada los riesgos del clima y su impacto financiero\u201d.<\/p>\n<p>Ese rumbo de colisi\u00f3n parece inevitable para la industria automovil\u00edstica. Espa\u00f1a se juega m\u00e1s de dos millones de empleos. El futuro de muchas personas y del sector hiere como un cuchillo de doble filo. O producir m\u00e1s veh\u00edculos de gasolina, que es lo que demanda el consumidor, o acelerar la electrificaci\u00f3n y soportar una ca\u00edda (\u00bftemporal?) de los beneficios. Espa\u00f1a parece tener que escoger entre el cero y la nada. \u201cEl ma\u00f1ana es el veh\u00edculo el\u00e9ctrico. Y los c\u00e1lculos para la econom\u00eda nacional son negativos\u201d, augura Roberto Ruiz-Scholtes, director de estrategia de UBS en Espa\u00f1a. \u201cLas bater\u00edas vienen de Asia. Los grandes productores, y quienes tienen la delantera en investigaci\u00f3n, son firmas coreanas como LG y Samsung, que env\u00edan a Europa el coche casi montado. Los fabricantes espa\u00f1oles ser\u00e1n ensambladores de chasis\u201d, avisa. Hasta 2025, el pa\u00eds puede perder el 1% de su PIB y m\u00e1s de 40.000 puestos de trabajo.<\/p>\n<p>Otra di\u00e1spora distinta es la que vivir\u00e1 el turismo. \u201cSi aumenta la temperatura promedio, las visitas se desestacionalizar\u00e1n, como ocurre en Canarias, y mejorar\u00e1n los destinos en latitudes m\u00e1s elevadas\u201d, prev\u00e9 Ricardo Pedraz, de AFI. Muy atento, el mundo observa a China. \u201cEl gigante es el futuro del turismo mundial\u201d, sostiene Giles Alston, experto de la consultora Oxford Analytica. \u201cTodo depender\u00e1 de la relaci\u00f3n que el pa\u00eds establezca entre cambio clim\u00e1tico y viaje\u201d.<\/p>\n<p>Pero nadie conoce el futuro. Nadie viste hoy el traje que llevar\u00e1 ma\u00f1ana. Mango lo sabe. Las estaciones ya no se suceden de forma repentina. \u201cCada vez prestamos m\u00e1s esfuerzo y empe\u00f1o a las colecciones de transici\u00f3n\u201d, cuenta un portavoz de la firma textil. El cambio clim\u00e1tico modifica la refracci\u00f3n de la luz. Se adaptan colores ca\u00eddos del oto\u00f1o a tejidos ligeros y se aplican colores veraniegos a materias con m\u00e1s peso. \u201cUtilizamos tejidos m\u00e1s livianos en agosto y abrigamos la colecci\u00f3n de octubre a febrero\u201d, comenta. Todo en una industria que consume mucha agua y genera un gran desperdicio. Por eso ensaya la econom\u00eda circular.<\/p>\n<p>Las el\u00e9ctricas se enfrentan a un movimiento distinto: la falta de viento. Y tambi\u00e9n de agua. Iberdrola ha recurrido a su particular cinta m\u00e9trica del posible desastre. Ha imaginado que llueve menos y que cambia la pluviosidad de las estaciones. Una ca\u00edda del 5% de la producci\u00f3n tendr\u00eda una repercusi\u00f3n a medio plazo en el margen de unos 20 millones de euros. N\u00fameros asumibles. \u201cLos riesgos f\u00edsicos [da\u00f1os en las instalaciones] del cambio clim\u00e1tico no tendr\u00e1n un impacto catastr\u00f3fico sobre las cifras del Grupo\u201d, apuntan. Tampoco los aires sobre Siemens Gamaesa. Sus aerogeneradores permiten que sus clientes mitiguen su huella de carbono en m\u00e1s de 233 millones de toneladas anuales de CO2. Un girar que se expande. \u201cEn Estados Unidos, la energ\u00eda e\u00f3lica ya es la m\u00e1s barata\u201d, se\u00f1ala Eric Borremans, experto en sostenibilidad de la gestora Pictet AM.<\/p>\n<p>Pese a la esperanza, este mundo que camina son\u00e1mbulo hacia un posible desastre pedir\u00e1 cuentas. \u201cA las empresas que han contaminado, a las compa\u00f1\u00edas que han financiado el negacionismo y tambi\u00e9n a aquellas que conscientes de los da\u00f1os que causaban los han ignorado\u201d, avisa Nicholas Stern. Puede sucederles lo mismo que a la industria del tabaco, puede que las se\u00f1alen con el dedo y puede que las sienten en el banquillo. Al menos ocho ciudades estadounidenses, un estado y cinco condados est\u00e1n demandando a alguna de las mayores petroleras del mundo. Ese eco atraviesa mares. \u201cTodav\u00eda no hemos avanzado en un reconocimiento de da\u00f1os en Espa\u00f1a tan intenso para que se pueda vivir algo similar a Estados Unidos. Pero no tengo una bola de cristal; as\u00ed que tampoco lo descarto\u201d, previene Juan Carlos Hernanz, socio de Cuatrecasas. Hay que actuar. De lo contrario, las cosechas se perder\u00e1n, las sequ\u00edas e inundaciones llegar\u00e1n, el clima extremo y las olas de calor matar\u00e1n y millones de personas se ver\u00e1n obligadas a abandonar sus hogares. Y el hombre ser\u00e1 una absurda especie que una vez cont\u00f3 un disparatado relato alrededor de un coro de medianoche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El calentamiento global, al que contribuyen muchas compa\u00f1\u00edas con pol\u00edticas contaminantes, empieza a pasar una factura millonaria a los resultados corporativos. Muchas compa\u00f1\u00edas optan por mutar y adaptarse Vivimos tiempos en los que es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el final del capitalismo. 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